El circo constituye una potente vertiente lúdica en el ambiente infantil, por lo tanto, partimos de la base de que la atracción por el tema está prácticamente asegurada. Este hecho le da un margen amplio de acción al profesor o animador, ya que le permite enseñar de una forma dinámica y divertida.
El circo en el ambiente educativo
En el ambiente educativo es muy importante que nuestro punto de partida coincida con los intereses del niño, y trabajar en base a crear en ellos experiencias positivas y significativas intentando trabajar de manera interdisciplinar, integrando todas las áreas de conocimiento; esto se conoce como educación globalizada.
Es importante que los niños aprendan a través de la experiencia; el circo es un ambiente donde ellos mismos pueden experimentar y crear a su gusto, donde la creatividad y la imaginación son unas de las vertientes más importantes.
Habilidades que se desarrollan
El primer consejo será exponer a nuestros destinatarios el sentimiento de que el circo es en sí una actividad lúdica, y plantear las actividades a ejercer de forma divertida. Deberemos ajustarnos a los gustos del grupo y a sus necesidades, y respetar siempre el desarrollo individual de cada niño.
1 El circo nos puede ayudar sobre todo a afianzar el área motora al trabajar las
habilidades corporales, es decir, ayuda a que los niños adquieran un mayor conocimiento de su cuerpo así como del control del mismo. Cualquier habilidad circense que trabajemos nos permitirá que los niños
reconozcan y trabajen los elementos corporales, que den rienda suelta a su expresión corporal y experimenten con ella. Al trabajar en un plano corporal, nos será de gran ayuda que los niños sitúen su cuerpo en un espacio determinado, y que haya una conexión entre el
cuerpo y el movimiento, así como hacerles conscientes del
control postural, aspecto que es tan importante que se trabaje desde edades tempranas.
Desde esta área motora, el tener ocasión de trabajar con las habilidades circenses, nos da recursos para afianzar parámetros como la lateralidad, el equilibrio, el tono muscular, incluso, la orientación y coordinación de movimientos. En niños de edades más avanzadas, incluso en edades adolescentes, podemos iniciarles en el trabajo de la fuerza, la resistencia y la flexibilidad, elementos más relacionados con el desarrollo físico.
2 Uno de los elementos importantes que podemos introducir después de una sesión con habilidades circenses, es la respiración y la relajación, lo que podemos llamar “vuelta a la calma”, que permite conocer el cuerpo y orientarle a un estado de tranquilidad.
Este tema podemos utilizarlo también a la hora de trabajar el
área de la comunicación, ya que las habilidades circenses nos permiten transmitir y comunicarnos desde el lenguaje
verbal, el corporal o desde un punto de vista
no verbal.
3 A través de pequeñas representaciones podemos trabajar el ámbito verbal, ayudando a que el colectivo comunique ideas y sentimientos, que mejoren el léxico, trabajen la entonación, la pronunciación, etc.
Mediante otras habilidades se maneja el lenguaje corporal, descubriendo nuevos gestos y nuevos movimientos que permitan comunicar al ser introducidos en un espacio y en un tiempo determinado. Incluso para los más pequeños, podemos trabajar el juego simbólico e inicios a la dramatización.
4 Podemos plantear de igual modo la vertiente del lenguaje no verbal y el trabajo de las
emociones y los sentimientos, aprender a identificarlos tanto individualmente como en otras personas y regularlos.
Al tratarse el Circo de una rama artística, siempre tiene cabida la posibilidad de relacionarla con el resto de artes como la música, la pintura, la danza, el teatro… y comprobar que todas ellas tienen una potente influencia en nuestra vida y que son un elemento más de comunicación. Por lo tanto, el niño podrá usarlas como recurso.
5 Otra área a la que se puede hacer alusión es la del
entorno. El circo nos permite acercar a los niños a objetos y elementos nuevos explorando sus
cualidades y características, así como emprender el reconocimiento de su entorno próximo, la cultura y la vida en sociedad.
De igual modo, se puede trabajar la vertiente de los valores, ya no solo para el ambiente educativo, sino también para la vida cotidiana. El mundo del circo nos ayuda a trabajar la autoestima desde edades tempranas, pues permite que cada individuo se desarrolle dentro de sus posibilidades, afianzando al tiempo el trabajo en equipo, la cooperación y la confianza así como la tolerancia. Permite sobre todo, comprender la necesidad de respetar a los demás.
6 Es una habilidad que contribuye a la
auto-superación de uno mismo; los niños pueden observar sus progresos y motivarse a seguir dando pequeños pasos, ya que sus habilidades son muy agradecidas.
El hecho de hablar de circo en un ambiente infantil se asocia a la fantasía, y con ella la creatividad y la imaginación, tan necesarias en estas edades. A través de las actividades y juegos circenses los niños se sienten libres de crear e imaginar. Los materiales que en este ámbito se manejan son muy adecuados para que sean los propios niños los que creen juegos y actividades relacionando la habilidad circense y la cualidad educativa.
Por lo tanto, el circo es un recurso muy apropiado para incluirlo en el ambiente educativo y utilizarlo como tema central para ayudar a desarrollar las principales habilidades educativas.
Las fotos son tomadas de una experiencia de talleres con niños curiosos por el circo en Sáchica, Boyacá (Colombia), en el año 2018 gracias a la Alcaldía Municipal de Sáchica y a la Secretaría de Cultura y Turismo.
Los textos fueron tomados de esta página que tiene otros artículos muy interesantes que les recomiendo.
https://www.juegosmalabares.com/blog/habilidades-desarrollan-ninos-circo/