miércoles, 25 de septiembre de 2019

Los niños que se ensucian en el campo lidiarán mejor con la vida

El escritor Richard Louv alerta de los efectos de la falta de contacto con lo natural en la infancia

A lo largo del tiempo, Richard Louv (1949) ha oído, de boca de decenas de niños y niñas, sutiles variaciones de la misma idea: "Me gusta jugar dentro de casa porque es donde están todos los enchufes". Pronunciada por un chico de nueve años, a Louv la frase se le quedó grabada. Sintetizaba el problema al que había dedicado sus últimos treinta años: "Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos son las generaciones más desconectadas de la naturaleza de la historia", sostiene. Escritor, periodista y divulgador, el estadounidense es una de las voces que más han aireado las consecuencias del deterioro de la relación de los humanos con la tierra, hoy más tambaleante que nunca.

Pregunta. ¿En qué consiste el déficit por naturaleza?
Respuesta. Soy precavido con la definición. Es una afección que no tiene diagnóstico médico. Quizá debería tenerlo, pero no lo tiene aún. Lo que describe es algo que ocurre desde hace años y que sentimos de manera difusa, indefinida. Aún no hemos dado con las palabras adecuadas para contárnoslo a nosotros mismos. Pero es básicamente el impacto que tiene en la salud física y mental el alejamiento del mundo natural. No solo en los niños. También en los adultos.
P. ¿Cuáles son los efectos negativos de este alejamiento en la infancia?
R. Están los más obvios: merma de la creatividad, de la capacidad de asombro, de los estímulos físicos, de la facultad de aprender mediante la experiencia directa. Estos se complementan con la ausencia de los efectos positivos que tiene el contacto con el medio, de los que hay un cuerpo creciente de evidencias. Diversas investigaciones lo relacionan con una reducción de los trastornos por déficit de atención, del estrés y de la depresión. Incluso con un mejor desarrollo cognitivo. Además, lógicamente, es un importante antídoto contra la obesidad. Recuerdo que hace unos diez años había unos 20 estudios sobre el tema. Hoy hay más de 500.
P. ¿Jugar en el campo puede curar?
R. Evidentemente no es la panacea para todo. Pero los niños que juegan libremente en el exterior desarrollan más el sentido de cooperación, la imaginación, la introspección, la reflexión. También el compañerismo y la igualdad porque la naturaleza no impone condicionantes. Yo aún mantengo una sensación muy vívida de cuando era pequeño y paseaba entre los bosques solo, con mis padres, con mi perro. Estas experiencias, trascendentales para mí, siguen conmigo. Incluso ahora que esos bosques ya no existen.
puedes leer el articulo completo en este enlace

jueves, 19 de septiembre de 2019

13 cosas que los niños pueden hacer para cuidar el medio ambiente y salvar el Planeta

Les comparto parte de este excelente artículo sobre acciones que pueden hacer los niños para salvar el Planeta. Lo pueden leer completo dandole click al link que esta al final.
Estas son unas de ellas:
- Interesarnos por sembrar frutas o verduras en casa o en el colegio. Es una forma de consumir productos ecológicos y ser más consciente del origen de lo que consumimos.
- Probar a cocinar en casa productos que de otra forma compraríamos de fabricación industrial: galletas, bizcochos... se pueden hacer en casa con productos “limpios” de forma sencilla. Menos productos industriales y comida preparada y más comida natural o los clásicos bocadillos.
Reutilizar las bolsas en el supermercado, para llevar las zapatillas en la mochila, para llevar el bocadillo del almuerzo... mejor intentar, con el fin de generar menos residuos, no comprar productos desechables e intentar alargar la vida de los que tenemos en casa. En caso de que sea desechable es mejor comprar productos de papel.
- Jugar con juguetes que duren. Parece una tontería pero si compramos juguetes de mala calidad estamos incrementando el nivel de residuos porque no van a durar casi nada. Mejor invertir un poco más en juguetes de mejor calidad que duren más y podamos aprovechar.
Donar o regalar cosas, ropa, libros o juguetes que ya no utilizan o no les sirven. Seguro que alguien puede aprovecharlos y evitamos así la generación de más residuos de materiales no reciclables.
No matar insectos ni otros animales. Cada uno tiene su función en la naturaleza. Mejor ayudarles a volver a su habitat.
 - Ser consciente de que el medio ambiente necesita de nuestra colaboración y hablar de ello con amigos o familiares, ayudar a que se conciencien.